TERAPIAS ALTERNATIVAS

Si abres el botiquín de casa seguramente encontrarás: Aspirinas, Alcaselser, Novalgina, Amoxicilina , Paracetamol, Dexametasona… o lo que es lo mismo, encontrarás: antibióticos, antifúngicos, antiinflamatorios, dermatológicos, tranquilizantes, etc y es que la medicina convencional ha asaltado nuestros armarios de primeros auxilios, pero en innumerables ocasiones el medicamento más infalible está en el botiquín de nuestros propios cuerpos, porque casi siempre, el dolor es, él mismo, una medicina.

Este año se ha celebrado en Barcelona el 4º Congreso de Terapias Alternativas. Estas terapias proponen nuevos métodos de curación. No se centran en resolver únicamente los síntomas de las enfermedades, sino que inciden en encontrar respuestas al por qué de esas dolencias, dando pautas para variar hábitos que son los que llevan a la enfermedad. Aunque a muchos nos resulte esta práctica algo desconocida «cerca de la mitad de la población de los países desarrollados usa medicina complementaria y alternativa», y cada vez va a más. Muchos pacientes creen que la medicina alternativa puede ayudar a sobrellevar enfermedades crónicas de manera mucho más efectiva  de lo que lo hacen los cuidados paliativos que nos ofrece la medicina alopática y no solo eso, sino que puede llegar a curarlas. Los partidarios de la medicina alternativa sostienen que los diversos métodos son eficaces en el tratamiento de un amplio rango de dolencias leves y graves y que puede proporcionar beneficios como, por ejemplo, reducir el dolor y mejorar el estado de ánimo de los pacientes. Las medicinas alternativas nos muestran un buen conocimiento de los mecanismos de curación innatos del cuerpo, de la influencia de los hábitos de vida sobre la salud y de los usos apropiados de los complementos dietéticos, hierbas y otras formas de tratamiento. Lo que es evidente es que nuestros cuerpos y nuestras mentes son indivisibles, y que una dolencia física necesita de un tratamiento físico pero también mental, es decir, un tratamiento holístico.

Es un hecho que las terapias alternativas tienen un gran número de detractores, aunque algunos arguyen que se realiza menos investigación sobre la medicina alternativa porque muchas de sus técnicas no pueden ser patentadas, y por tanto hay poco incentivo económico para estudiarlas.

Toda vida es energía. Cada impulso nervioso en un cuerpo es una corriente eléctrica. Cada célula  es una mini-batería que bombea de 70 a 90 mili voltios cuando está  sana. Nuestros músculos son accionados por energía química. De hecho, la misma muerte se define como la ausencia de actividad eléctrica en el cerebro. Al final, toda vida es energía. Optimizar y canalizar adecuadamente esa energía es optimizar salud. Si somos capaces de reeducarnos y alinear esas dos formas de energía que son nuestro cuerpo y nuestra mente en perfecta sintonía, mañana cuando abramos el botiquín de casa es muy probable que esté vacío, porque: no hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.

                                                                                                                                                     jordi h. Bernal

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