STOP! RODANDO EL CAMBIO

Queremos invitaros a participar en este viaje que pretende ser una mirada de ánimo al futuro. Es un viaje de búsquedas y encuentros. Buscar otra forma de vida, otra forma de ver la cosas. Encontrar alternativas a un capitalismo que destruye y deteriora no solo nuestro medio ambiente, también nuestra parte más humana.

En estos momentos en los que vivimos, en el que la acción social se vuelve imprescindible, un equipo de mujeres quiso averiguar si la utopía de la que tanto se hablaba era posible, si existía otra forma de vivir más allá de la que nos imponen, más sincera, menos atroz. Una forma de Vida que ayudara a poner freno, a parar las dos injusticias actuales que debemos superar, la injusticia ambiental y la injusticia social.
Persiguiendo esta ilusión, empezaron a grabar este documental en el que numerosas voces nos hablan de como gestionar estos cambios tan necesarios a los que nos estamos enfrentando. Cambios que deben producirse en primer lugar a nivel local para que el día de mañana se puedan dar a nivel global.
Es una apuesta por el decrecimiento, filosofía basada en consumir menos para vivir mejor, por la reocupación del mundo rural, por la autogestión de los espacios públicos. Es la creencia en que el cambio debe ser promovido y accionado desde abajo, aunque esto implique la desobediencia civil, una desobediencia pacífica que consiste en producir nosotros mismos esos cambios que no se van a promover desde las clases dirigentes por ser contrarios a sus intereses, por no tener como objetivo de la acción el lucro, que se ha convertido en el Norte de nuestra brújula capitalista.
Tenemos un pensamiento reduccionista heredado de Newton y Descartes, hemos parcelado la realidad, nos hemos centrado en las partes, rompiendo el contexto y ese vínculo con el todo. Debemos volver abrir nuestro pensamiento a una nueva lógica más global, volver aprender que todo está conectado, que nada ni nadie puede existir al margen del todo. Debemos entender como funciona la naturaleza para poder incidir en ella, acorde con ella, no en su contra, pues no podemos olvidar que el daño que le hacemos a ella nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. En los últimos cien años ha desaparecido un 75 por ciento de la agrodiversidad, es decir, el mismo proceso de uniformización que se ha llevado a cabo con los hombres y su naturaleza se ha producido con la Tierra. Estamos unidos, lo que afecta a uno, tiene repercusiones inmediatas sobre otros. Para salvar al planeta, para salvar al Hombre, necesitamos una reflexión global, necesitamos redefinir una verdadera agricultura biológica, una verdadera agricultura natural. Una nueva forma de Vida más respetuosa, más consciente, menos egoísta y caprichosa.
Cada uno de nosotros debemos encontrar nuestro lugar en este equilibrio que es el planeta Tierra, a pesar de que actualmente vivimos en un sistema que nos dice todo lo contrario, que no duda en crear grandes espacios de marginalidad, debemos retomar nuestro lugar en el Mundo, nadie sobra, nada falta. Las sociedades somos más que individuos sumados, somos el porque de la Vida, somos el pasado, el presente y si nos esforzamos por cambiar de rumbo, el futuro. Y digo si nos esforzamos, porque estamos en un periodo en el que es urgente intervenir, debemos apostar con urgencia por salir del capitalismo, modelo caduco que obvia las generaciones que están por llegar, que ignora la miseria futura mientras se recrea en una abundancia pasajera y efímera.
Tenemos que empezar a vivir de una forma más sostenible, debemos despertar para darnos cuentas que somos todos parte del problema y de la solución, que solo nosotros podemos marcar la diferencia. Debemos demostrar que otro Mundo es posible, aunque el cambio puede ser largo y duro, solo cuando estamos unidos podemos empezar a recorrer el camino, solo cuando estamos unidos es cuando tenemos la fuerza para alcanzar ese nuevo sistema con el que todos soñamos.
Las alternativas existen. Tenemos el privilegio de afrontar este reto que nos permite inventar un futuro de nuevas esperanzas. Un futuro estructurado alrededor del concepto central de democracia directa, de compromiso y cooperación. Un futuro autogestionado no subordinado a los intereses privados, un futuro lleno de espacios de autonomía, de espacios donde relacionarse libre y sinceramente, sin intereses, sin miedo a mostrarse como uno es.
Y esta es la auténtica revolución, la que crea, la que resiste, la que confía en las capacidades del Hombre y abandona los sueños para convertirlos en realidad.

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