PLANTAS QUE CURAN


¿Cuantas cosas no sabemos? ¿Cuanto hemos olvidado? ¿Que nos han ocultado?

Cuando la salud del Hombre se convierte en fuente de ingresos, en millones que ganar, el Hombre y su salud corren peligro.  La salud se vuelve irrelevante, se convierte en coartada, en mal menor, en el espejo de una sociedad que de seguir así iría a la deriva.

Existe otra medicina pero se encuentra “fuera de la ley”, fuera de los circuitos oficiales, lejos de las instituciones a las cuales hemos entregado toda nuestra confianza. Solo se encuentra al alcance de aquellos curiosos que han querido aprender, investigar, ir más allá de la versión oficial que enmascara cualquier problema del hombre con pastillas sintéticas que no curan, que no sanan, que palían u ocultan el dolor o los síntomas pero no llegan a sanar los cimientos del problema… Por supuesto que no olvidamos que nuestra medicina, la alopática,  es la que más vidas ha salvado, pero para eso primero hemos tenido que enfermar, y ahí está una de las preguntas clave ¿porqué tanta enfermedad? …no lo sabemos, pero ciertas dolencias, tratadas con otros métodos seguro que no degenerarían en enfermedades graves. Queremos pensar que la industria farmacéutica ha hecho muchas cosas bien, sin embargo la ambición la ha corrompido, y pudiendo haber llegado a ser un manantial de salud si hubiera empleado todos sus recursos de una manera más limpia y menos ambiciosa, se ha transformado en una de las instituciones más poderosas, que ofrecen poca credibilidad y muchos tintes oscuros.

Josep Pàmies, agricultor conocido por su apoyo a la iniciativa legislativa popular contra los transgénicos en Cataluña y miembro de “La Dulce Revolución”, organización dedicada a promover el conocimiento y el uso de las plantas medicinales, es uno de estos curiosos que quiso traspasar los límites de lo establecido por la gran industria farmacéutica. En este vídeo quiere compartir con todos nosotros parte de su conocimiento curativo, extraído de la Naturaleza y de la propia experimentación.

Todo empezó con unas preguntas – como todo empieza-  “¿Que estoy haciendo yo? ¿Colaborar a que esa bestia crezca y se haga cada día más grande?” Una vez formuladas ya no hubo marcha atrás, la venda ya había caído, solo quedaba seguir adelante con su revolución, con su lucha contra las corporaciones farmacéuticas, con su guerra para salvar al Hombre de la enfermedad, de exponerlo al peligro químico que se vende con receta. Cuanto menos químicos, más defensas, cuanto más defensas, más salud.

Los medicamentos no están hechos para curar sino para hacer negocio, si cesa la enfermedad, termina el negocio; las plantas están hechas para curar, pues   nuestra Tierra nunca pide nada a cambio cuando ofrece sus bendiciones. Hay que volver a los orígenes, hay que volver a las plantas.

Investigar, aprender, ser curioso. Descubrir que se oculta detrás del telón. Abrir los ojos y buscar alternativas.

Hay mucho trabajo y hay que hacerlo entre todos.

Existe un universo de conocimientos que debemos rescatar.

Más nformación en nuestro canal de youtube y de facebook

M.Millà

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *