MANIFIESTO

“Junts podem arribar lluny, més lluny…

Con esta canción abre sus puertas el programa “Singulars” y con esta letra podríamos resumir la propuesta que nos traen Arcadi Oliveres y Teresa Forcades en este programa: desigualdad, pobreza y compromiso.

Es tiempo de crisis, esto ya lo sabemos. Son tiempos difíciles pero también son tiempos de grandes oportunidades, de grandes cambios. Si existe un momento para la gran (r)evolución es Ahora. Si existe alguien dispuesto a transformar el Mundo somos nosotros. Es una crisis del sistema, no del pueblo.
El cambio que esperamos no vendrá de las estructuras establecidas, de nada sirven ya quejas y protestas, debemos hallar la solución nosotros mismos.
Con esta idea, Arcadi y Teresa defienden la existencia de un movimiento social que se traduzca en la creación de una candidatura popular unitaria para las próximas elecciones del Parlamento de Cataluña. Se presentan como los impulsores de esta plataforma, sin ninguna pretensión de acción política personal.
Es un intento de sumar. Con su manifiesto pretenden dar ese paso hacia la unión tan anhelado por una mayoría social dividida. De agrupar a una mayoría cuya voluntad ya no coincide con las políticas impuestas por el gobierno actual, lo cual vulnera el máximo principio de la democracia.
El pueblo debe elegir pero no tiene a quien elegir, su elección está totalmente limitada, mismo perro con distinto collar.
Muchos ciudadanos ven en la política un nido de alacranes, una red de arañas más generadora de problemas que de soluciones. Ambos invitados insisten en que la política tiene aún mucho por hacer, es por eso que confían plenamente en su proyecto de cambio radical, en donde la importancia reside precisamente en la participación política y colaboración de todos los ciudadanos. Una nueva manera de entender la política que debe ser ejercida desde la responsabilidad personal, no dirigida por una mano cargada de intereses. Para construir en grande, en positivo, es preciso una participación activa de la ciudadanía, una implicación y una voluntad personal e inquebrantable hacia este proceso renovador. Se necesita en definitiva compromiso, una palabra que suele asustar pero cuyos frutos son los más gratificantes.
El proyecto se encuentra en un estado embrionario, todavía no hay ninguna adhesión formal de partidos ni movimientos. Se ha plantado la primera semilla, su Manifiesto, cuya finalidad es doble: la reducción de las diferencias sociales y la creación de un estado propio. Arcadi y Teresa quieren ofrecer a la mayoría catalana la posibilidad de elegir el modelo socio-económico que desean.
Es una lástima que un proyecto de estas características cuya validez es universal, se quede estancado entre cuatro fronteras inexistentes por intereses nacionalistas. Todos debemos amar el territorio que nos vio nacer, pues es el que nos dio la Vida, pero por encima de todo debe prevalecer el amor hacia el Hombre, sea cual sea su nacionalidad, ilusión impuesta por gente con poder.
La Era de las fronteras ya pasó… parece que no nos damos cuenta que apuntamos hacia un mundo global, y este cambio debe ser gestionado. En manos de quien dejemos esta gestión decidirá en que futuro viviremos. Si realmente creemos en un cambio radical del sistema socio-económico vigente no podemos hacer de nuestra Tierra una isla particular. Si hablamos de unión debemos hacerlo con propiedad, y la verdadera Unión no entiende de límites, no habla de fronteras. El cambio que esperamos no pasa por crear nuevos Estados, sino por darnos cuenta de la absurdidad de dividir nuestra planeta Tierra bajo estos esquemas.

El Manifiesto consta de diez puntos clave:
1. Expropiación banca privada, defensa de una banca pública y ética; freno de la especulación financiera; fiscalidad justa; auditoria de la deuda; impago de la deuda ilegítima.
La verdadera raíz del malestar de los ciudadanos reside en el abuso de la especulación financiera, quien en su juego de avaricia rige la Vida de miles y miles de personas. Realmente parece un suicidio colectivo el dejarse en manos de esa gente, quienes delante de una montaña de billetes ignoran el abismo que viene detrás. La mano invisible existe, pero no regula en pro del bien común, sino que opera de manera totalmente egoísta y miserable.
Parar este juego, cuyas víctimas recordemos que son humanas, es una de las acciones más urgentes. Conocer que hay detrás de tantos números y entender que hay muerte. Muerte financiando guerras externas, muerte conduciendo al Hombre a circunstancias límite dentro de nuestras propias fronteras. La usura, tan estigmatizada tiempo atrás, se ha convertido en ley universal. En el motivo de ser del Hombre, en su porque. Si queremos avanzar hacia una sociedad más justo debemos primero quebrar esta ley.

2. Salarios y pensiones dignos; no a los despidos injustificados; reducción de la jornada laboral; reparto de los trabajos.
A este punto valdría añadir trabajos no alienantes, me refiero a que debe redefinirse el concepto de trabajo, pero para ello debemos redefinir nuestro estilo de Vida. De alguna manera nosotros somos los responsables del tipo de empleo que se crea. La ley de la oferta y la demanda es totalmente válida para el mercado laboral. Si consumimos hamburguesas estaremos estimulando la creación de puestos de trabajo en ese sector. Si tenemos una Vida dedicada al consumo, estaremos dando pie a que la mayoría de puestos de trabajo sean dedicados a la fabricación y a la venta, a la satisfacción de este consumo que demandamos. Este tipo de trabajo que generamos como consumidores, es el mismo al que renunciamos como trabajadores. La esquizofrenia de nuestros tiempos… lo que generamos es lo que despreciamos.
Por otra parte, es evidente que no podemos seguir alimentando una sociedad donde nadie tiene tiempo para nadie. Como si tuviéramos prisa por llegar a alguna parte, cuando lo más curioso es que ni siquiera nos hemos preguntado nunca a donde queremos llegar. Nos han vendido una Vida de falsas metas que alcanzar sin aliento y llenos de frustración, el trabajo ya no es un espacio donde realizarnos como personas, donde explotar nuestra creatividad y nuestros dones, más bien resulta una fórmula específica de hacer tediosas nuestras Vidas. El trabajo como lo planteamos actualmente no nos da la Vida, nos la quita.

3. Democracia participativa; reforma electoral; control de los cargos electos; eliminación de los privilegios de los políticos (reciclaje a empresas privadas, sueldos vitalicios…); lucha eficaz contra la corrupción.
De nuevo debemos de redefinir conceptos, que al fin y al cabo es de lo que se trata la verdadera revolución. Un político debe ser alguien profundamente conmovido por el amor hacia los seres humanos y su bienestar. Uno no es político para satisfacer sus necesidades, sino para satisfacer las necesidades de los otros. Esto es lo que debe mover a alguien que pretenda dárselas de político. El problema es que hemos elegido mal, muy mal, como si hubiéramos perdido la capacidad de comprender cuando nos mienten, como si ya no pudiéramos ver que es lo que dice un Hombre más allá de sus palabras.
Nos hemos acostumbrado a la mentira y nos da miedo descubrir que no es verdad.
Democracia participativa es compromiso. Compromiso con lo que te rodea, con lo que pasa más allá de la pantalla, de tu pantalla.

4. Vivienda digna para todos; moratoria de los desahucios; dación en pago retroactiva.
Existen tres millones de pisos vacíos y un millón de personas sin techo. La lógica es terriblemente aplastante. Le planteas el problema matemático a un niño de siete años y lo resuelve: Hay tres casas vacías y un hombre sin casa. ¿Cuantas casas sobran? El niño se lo pensará un poco y escribirá: 3-1 = 2 . Sobran dos casas.
Bien, pues a nosotros las cuentas nos salen al revés, a nosotros nos faltan casas y nos sobran hombres. ¿Porque? Porque alguien quiere ganar dinero simplemente porque esas casas existan. Luego miramos con aire de superioridad hacia otras épocas o territorios remotos pero por lo menos ellos tenían claro porque existían y se construían las casas, y no era para generar dinero. Solo una cabeza perturbada por la lógica de una acumulación de riquezas absurda puede no entender como solucionar un problema tan importante como que una familia entera se quede sin casa.

5. No a las privatizaciones; reversión de las medidas de recorte; potenciación del sector público bajo control social.
Los derechos básicos no son mercaderías: la educación (aunque también habría que reformular este concepto puesto actualmente esta sigue los patrones de un modelo socio-económico altamente perjudicial para nuestra salud y la de nuestro planeta) y la sanidad no pueden pagar el precio de esta crisis inventada por otros. Ver documentales sobre la situación de los habitantes cuyos países ya han caído  bajo las garras de la privatización nos puede dar una idea gráfica de lo que significa la implantación de un régimen sanitario privado. ¿ Como se puede negar a un médico dar asistencia a una persona por no tener una tarjeta de plástico? ¿A caso un médico puede elegir a quien sanar y a quien no?

6.Derecho al propio cuerpo; no a la violencia de género.
Más allá de cubrir el expediente, se trata de entender las verdaderas causas y problemas de la violencia de género. Actualmente esta problemática es abordada principalmente desde el área jurídica. Se han dedicado a tomar medidas paliativas, que alivian el dolor sin sanarlo. Pero las víctimas siguen sufriendo y en muchas ocasiones no reciben el apoyo y la atención que les debemos. Muchas veces se habla de la violencia de género en término de cifras, de porcentajes, olvidando así que estos números tienen historias que contar.

7. Reconversión ecológica de la economía; expropiación y socialización de las empresas energéticas; soberanía alimenticia.
Quizás uno de los puntos más vitales. Estamos convirtiendo a la Tierra en un increíble pozo de basura. En nombre de la economía y el progreso estamos destruyendo todo lo que un día tanto amamos, cuando éramos más hombres y menos máquinas. La reconversión económica de nuestra sociedad no es una opción, no es una idea loca de cuatro idealistas nostálgicos, es una necesidad. Somos como un enfermo de pulmonía que insiste en quitarse la máscara que le da oxígeno para respirar. Persiguiendo una fugaz ilusión perdemos de vista lo que es eterno, lo que es esencial para la Vida. La comida es una de esas cosas y asusta ver en lo que se ha convertido nuestra alimentación: pesticidas, transgénicos, antibióticos, productos sintéticos…veneno lento que nos transmiten a través de nuestra fuente de Vida. El derecho del Hombre va más allá de tener tres platos de comida al día, exige que esta sea fuente de salud y no de enfermedad como lo es actualmente. Todos sospechamos que vivimos controlados, el Gran Hermano de Orwell ya ha llegado, lo que aún pocos conocen es que este control se practica también desde la alimentación. Somos lo que comemos y estamos consumiendo productos tóxicos, sin ningún tipo de garantía por muy bonito que resulte el etiquetado.

8. Derecho a la ciudadanía para todos; no a la xenofobia; derrogación de la legislación de extranjería.
La inmigración es un tesoro a todos los niveles. Hay gente aferrada a falsos mitos sobre la inmigración por miedo… miedo a lo desconocido, aunque este desconocimiento no sea más que pura ilusión, pues el Hombre no puede ser un desconocido para el propio Hombre. Debemos entender que la inmigración nos hace grandes, nos enriquece y complementa. ¿Quien puede decidir por mi donde quiero estar? ¿Como es posible que una persona sea etiquetada de “ilegal”? Elegir vivir fuera de la Tierra que te vio crecer no es algo ilegal, es más bien una acción de valientes, muchas veces impulsada por la necesidad. Para poder hablar de respeto y aprecio por cualquier cultura debemos empezar por educar, por informar, explicar que es lo que genera estos flujos migratorios. Para ello debemos volver la vista atrás y ver que muchos escapan de la devastación y miseria que nosotros hemos creado en sus lugares de origen. Debe quedar claro que no existen territorios pobres y por lo tanto según una lógica ignorante inferiores, sino que se trata de lugares explotados, expropiados y totalmente condenados a cargar sobre sus hombros el peso de nuestros caprichos. Estar en contra de la inmigración y a favor del estado de bienestar es totalmente incompatible. Uno genera el otro.

9. Medios de comunicación públicos y bajo control democrático; desmercantilización de la cultura.
Actualmente los medios de comunicación están totalmente controlados por grandes corporaciones quienes pretenden ejercer y consolidar su poder a través de estos medios, imponiendo una ley del silencio hacia todo aquello que pueda resultar contrario a sus intereses. Solemos aplicar el concepto “censura” a los regímenes totalitarios, sin percibir que esta nunca ha dejado de existir en lo que llamamos democracia. La democracia tal como la hemos alimentado no deja de ser una dictadura encubierta de falsas promesas electorales, y como toda buena dictadura el control de lo que sabe y no sabe la población es un pilar imprescindible para mantenerse en pie. Nos venden la moto a gran escala, tal es el alcance de estas grandes mentiras o verdades adulteradas que ni imaginamos que puedan serlo. Pero recordad que para mentir bien, hay que mentir a lo grande.
Disponemos de los medios necesarios para transmitir un mensaje a prácticamente toda la Humanidad. El problema es quien envía este mensaje y para que. Actualmente el mensajero es un sicario. Como ha pasado con la profesión de político, la profesión del periodista se ha desvirtuado completamente. El personaje que nació para descubrir las mentiras del poder y denunciar sus abusos ha acabado siendo el transmisor de este.
Los medios están, hay que transformarlos. Y este punto es realmente imprescindible si queremos hablar de una transformación real de nuestra sociedad. Este es el canal, el como, no tener presente el poder y el alcance de estos medios es desperdiciar uno poderosa herramienta.

10. Solidaridad internacional; no a la guerra. Por una Cataluña sin ejército y fuera de la OTAN.
Teniendo en cuenta que a lo que apuntamos es a una sociedad participativa y activa, que no deja sus asuntos en manos de pocos, la existencia de un ejército es totalmente absurdo. Me explico: las guerras nunca han sido nuestras, nunca han sido del pueblo. Las guerras siempre llegan desde arriba, aunque después lo asumamos como algo íntegramente nuestro, nos ha sido impuesto. Nos han hecho identificar con ello, pues los de arriba solos no pueden hacer la guerra. Las batallas solo se ganan con soldados, con gente dispuesta a morir y a matar, y ellos a morir no están dispuestos. ¿Para que iban a crear una guerra cuyos beneficios (porque cuando hablamos de guerra siempre hablamos de beneficios) no iban a disfrutar?. En época de reyes el reclutamiento era obligatorio, lo grandes monarcas solo debían dar órdenes. Pero esto cambió, como todo cambia en la Vida, y los “grandes Hombres” debieron dar explicaciones, convencer de la necesidad del combate, justificar una guerra injusta (porque la guerra siempre lo es). Es aquí cuando se pasa esa voluntad al pueblo. Y el pueblo la hace suya. ¡¡Pero no lo es!! No tenemos más patria que defender que la de nuestra Alma.
Es evidente que debemos crear un modelo social más solidario. Pero solidaridad no consiste en dar las migajas de tu pastel, que resulta ser el trozo de pastel del otro, se trata de devolver a todos su parte del pastel. No podemos hablar de solidaridad y seguir fomentando el nivel de Vida que tenemos. Porque aunque no nos lo dicen, lo que tenemos de más, que no es poco, es porque se lo quitamos a otros.

Estos son los diez puntos básicos del Manifiesto que han creado Teresa Forcades y Arcadi Oliveres.
Más que cuestionar la política debemos cuestionar nuestra mente. Nuestros conceptos básicos, la semilla a través de la cual acaba germinando nuestra visión del Mundo. De que somos, que queremos, que es lo que realmente vale la pena de esta Vida. Que es lo que consumismos, y por lo tanto que es lo que estamos manteniendo, a donde apuntamos nuestra atención, nuestra energía, nuestros ingresos, porque esta es la parte de la realidad que tu, que nosotros, estamos construyendo. La corrupción va más allá de la política, de nuestra política más doméstica. Se trata de la realidad donde vivimos, y que repito somos nosotros quien la mantenemos. Estamos en una sociedad velada, donde lo que se esconde detrás es vil y cruel. Es la deshumanización del Hombre. Es lo de siempre pero escondido, maquillado… los mismos zombies y los mismos esclavos.
Actualmente en Cataluña, según los últimos datos de diciembre del 2012, existe un 30 % de pobreza, y dentro de este un 12% está considerada en situación de miseria. Las mesuras propuestas pueden parecer extremas, con la palabra expropiación más de uno tiembla. Suena a teñido de rojo, cuando es puramente una cuestión humana. En este punto de la partida, al que cabe recordar que nos han llevado ciegamente, muchas de estas medidas más que radicales son imprescindible. A otros les sonará a discurso populista pero seguramente es porque no están dispuestos a creer. No pueden imaginar ese nuevo modelo porque no pueden ver más allá del muro ya existente. Piensan que ya no hay marcha atrás, pero no ven que el trayecto hacia adelante también se acaba.
Una iniciativa de estas características es hoy en día una necesidad, pero debemos tener siempre presente que vivimos en un país de heridas abiertas. Dicen que el dolor solo se puede curar con la Verdad y desafortunadamente donde vivimos todavía no estamos ni preparados para iniciar el largo proceso de reconstrucción y de alguna manera de limpieza del periodo más doloroso de nuestra historia reciente.
Debemos ser conscientes que iniciar un proyecto de estas características es jugar con fuego. Nos podemos quemar. Pero también podemos curar y empezar a construir en positivo. Para ello no debemos perder de vista lo que es realmente imprescindible: la justicia, la igualdad y libertad, valores universales que nada tienen que ver ideologías hijas del romanticismo.
Ser consciente, asumir la responsabilidad y sobretodo no perder nunca la esperanza, el largo camino ya ha empezado.

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